DEPENDENCIA EMOCIONAL: LA DROGA INVISIBLE

dependencia emocionalEs muy normal que las personas que deciden iniciar una relación de pareja, vayan desarrollando progresivamente un vínculo afectivo recíproco con la otra persona. Si bien, este proceso es algo natural y absolutamente recomendable, a veces, por llevarse a cabo de manera disfuncional, termina convirtiéndose en un grave problema, pudiendo ocasionar graves consecuencias. Es decir, hay personas que desarrollan un vínculo afectivo que va mucho más allá de lo normal y saludable, llegando a alcanzar, en la mayoría de los casos, lo patológico, algo que le termina generando un verdadero sufrimiento e incapacidad. Cuando esto ocurre, hablamos de relaciones de dependencia o dependencia emocional.

La persona dependiente, siente que su estabilidad emocional está condicionada por «llevarse bien con su pareja», «que su pareja esté contenta con ella, y así se lo manifieste»; en resumen, suelen estar bien si perciben que su pareja y su relación están bien. De esta manera, se sitúan en un plano de asimetría y subordinación con respecto a la otra persona, lo que perjudica no sólo a la propia estabilidad emocional, sino también a la estructura base de la interacción de pareja, la igualdad y la reciprocidad.

Estas personas, suelen pensar que aman a sus parejas más que a cualquier otra cosa en el mundo, cuando en la gran mayoría de los casos que acuden a consulta, tienden a confundir con facilidad AMOR con DEPENDENCIA, es decir, que una gran parte del amor que creen tener por sus parejas no es tal, sino una clara «adicción» a ellas, que no suelen ver por mucho que les adviertan sus familiares, amigos y demás allegados.

Habitualmente, las personas que presentan este problema de dependencia emocional no suelen solicitar ayuda psicológica hasta que «tocan fondo» y ya no pueden más, soliendo presentar una intensa sintomatología ansioso-depresiva. Para poder prestar dicha asistencia, es necesario que estas personas tomen consciencia de la existencia de un problema, algo que les suele ocasionar un elevado coste emocional, pues no les resulta fácil.

Aunque la pareja es un contexto muy proclive al desarrollo de las relaciones de dependencia, éstas también tienden a darse en otras áreas de interacción de la persona, como con familiares, amigos, compañeros, etc.. Además, es muy normal que una persona dependiente, vaya «enganchándose» y «desenganchandose», para «volverse a enganchar», es decir, que las personas de las que son dependientes pueden ir cambiando en función de su historia personal. Se suele dar con frecuencia, que aquellas personas que son dependientes de uno o ambos de sus progenitores, con posterioridad, trasladen esa dependencia a sus parejas una vez que las tienen, y así sucesivamente si rompen con ellas y vuelven a emparejarse.

Existen una serie de indicadores que pueden definir a las personas con dependencia emocional:

  • Otorgar una prioridad absoluta a la pareja, muy por encima de familiares, amigos,etc.. Pretenden estar el mayor tiempo posible con ella, aislándose, en muchas ocasiones, del resto de personas significativas.
  • Pensar que no se puede vivir sin la otra persona, que la vida sin ella no tiene sentido.
  • No saber demorar la resolución de un conflicto con sus parejas. Cuando discuten o tiene alguna desavenencia, la persona dependiente necesita resolverlo lo antes posible, no le vale el «mañana lo hablamos».
  • Baja autoestima.
  • Comportamiento sumiso. Suelen anteponer las necesidades y deseos de sus parejas a los suyos propios, llegando a autoanularse con frecuencia.
  • Miedo a la soledad. Es muy normal que estas personas afirmen que «no saben estar solas» y sean capaces de cualquier cosa para no llegar a tal situación.